Sastrería a medida (made-to-measure y bespoke) en Bélgica
Solapa de pico o solapa de muesca, forro de cupro o de viscosa, botón de cuerno o de nácar: estas decisiones anteceden al primer corte de la sastra o el sastre belga. El catálogo de los obradores de Bruselas, Amberes, Gante, Lieja, Lovaina, Malinas y Brujas cifra cada opción en el momento de elegirla. En materia, el lino flamenco de 140 a 290 g/m2 convive con la franela cardada de tacto perchado que alcanza los 420 g/m2. Sus medidas corporales, en cambio, proceden de una captura guiada con la cámara del móvil, explicada paso a paso. El probador virtual coloca hasta seis variantes sobre una imagen que usted sube, de modo que la decisión llega antes de validar. Los valores viajan luego a la mesa de corte, donde la sisa se traza para liberar el movimiento en lugar de rigidizar la prenda. La pieza terminada se le envía y el importe permanece en su divisa.
